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Cómo pintar el césped natural para mantenerlo verde durante el invierno

Cómo pintar el césped natural para mantenerlo verde durante el invierno

¿Se te ha ocurrido alguna vez pintar el césped natural de tu jardín para mantenerlo verde durante el invierno? Pues esta es una ocurrencia que podemos hacer posible. Tanto el césped natural como el césped artificial se pueden pintar. Indudablemente que la pintura para césped natural es inocua, es decir que no daña la planta. Esta pintura especial le permite a la planta del césped natural transpirar y realizar sus funciones sin ningún inconveniente.

Estas pinturas vienen en varios colores y se fabrican a base de pigmentos naturales. Tienen una duración de dos a tres meses desde su aplicación. Además, son resistentes al agua después de secarse y tan solo se requiere un par de horas para tener un césped verde.

Cómo pintar el césped natural para mantenerlo verde durante el invierno

Este tipo de pintura es muy empleada en EE.UU. y también en España. Pintar nuestro césped no es costoso sin embargo, eso dependerá de la extensión de nuestro jardín. Es muy útil cuando nuestro césped comienza a ponerse amarillo en invierno pudiendo adquirir un color verde de césped natural.

Como lo mencionamos al principio, estos tintes son inocuos, es por esto que no son perjudiciales para niños ni mascotas.

Pintar con aerosol nuestro césped natural, como lo han hecho los campos de golf y los campos deportivos durante décadas, mantendrá nuestro césped verde y con un mejor aspecto.

De dónde viene la pintura para césped natural y su utilidad

Mucha gente utiliza productos para pintar o teñir su césped natural. De esta forma, les dan a su césped desteñido un color verde uniforme y una apariencia saludable. Estos productos tienen varios nombres, pintura para césped natural o colorante para césped natural.

La práctica de pintar el césped natural comenzó en los campos de golf del sur de los EE.UU., donde mantener los putting greens en un aspecto verde consistente tiene gran valor estético. Fue desde ese entonces que esta práctica se extendió a los estados circundantes.

Esto no se trata sólo de darle un toque estético al césped para lucir nuestro jardín ante los demás. Pintar el césped puede ayudarle a mantener una apariencia primaveral durante los fríos meses de invierno.

La pintura para césped natural es especial, no es pintura en aerosol común como la de los estantes de la ferretería local. Tampoco es ese aerosol viscoso que usan los contratistas cuando intentan establecer un nuevo césped o proteger un talud. Eso es hidrosiembra, una mezcla de semillas, acolchado de fibra y fertilizante rociado para ayudar a que el césped se arraigue en superficies inclinadas.

La pintura para césped, sirve como una alternativa estándar a la resiembra de pastos de estación cálida en el otoño. Además, esta técnica es relativamente fácil de hacer.

Al igual que la resiembra, la pintura para césped puede mantener nuestro césped verdoso durante todo el invierno. También es una opción más asequible que la resiembra y puede hacer más que convertir nuestro jardín en un prado verde.

Los paisajistas lo emplean

Grady Miller, autor de la Guía del estado de Carolina del Norte y un reconocido Ph.D. en Agronomía y Suelos, afirma que ha visto muchas empresas profesionales de jardinería, paisajismo y cuidado del césped que utilizan colorantes para ocultar imperfecciones y el estrés de la sequía del césped natural. Según él:

“La pintura para césped natural es un tipo de producto estético. En general, se utilizan para darle al césped un aspecto más atractivo.”

Miller afirma que su empleo puede no ser tan popular para los propietarios de viviendas debido a la disponibilidad del producto y porque los propietarios probablemente no sepan que esta es una opción.

La pintura para césped también se usa en pastos afectados por la sequía o durante períodos de restricciones de agua para presentar una apariencia más uniforme. Con esta técnica, se ocultan las manchas marrones o la hierba muerta y se logra un aumento de la temperatura de la superficie. Esto puede contribuir con el crecimiento de las plantas durante el clima frío invernal.

Sin embargo, la pintura para césped tiene sus inconvenientes. No proporciona una superficie que se pueda usar, lo que significa que si la pintura se desgasta en un lugar, el verde permanece desaparecido. Las apariencias desiguales también son un riesgo si el aplicador no tiene cuidado al rociar.

Cómo pintar el césped natural para mantenerlo verde durante el invierno

¿Cómo pintar el césped natural para mantenerlo verde durante el invierno?

En esta guía de Arpasa, les daremos algunas indicaciones de cómo pintar el césped natural para mantenerlo verde durante el invierno. Como veremos no es muy complicado. Sin embargo, podríamos confiar este trabajo a especialistas si consideramos no poder hacerlo nosotros mismos.

Entonces, antes de darle a nuestro césped marrón una nueva capa de verde de verano, vale la pena considerarlo. ¿Estamos en capacidad de hacerlo? Podemos asumir los preparativos, las precauciones y las técnicas.

Elección de la pintura

El primer paso es elegir tu pintura. Probablemente tendremos que acudir a un proveedor comercial o recurrir a Internet en busca de pintura para el césped natural.

Una búsqueda rápida en Google o en los sitios web de Amazon y de algunas empresas nos puede mostrar muchas opciones de pintura para el césped natural.

Muchos de estos productos ofrecen opciones tanto en forma concentrada como en botellas listas para rociar. En promedio, una botella de 1 litro nos costará alrededor de 25 a 30 euros. Eso es suficiente para cubrir un área de 46 a 93 metros cuadrados.

Comprar el producto al por mayor puede ahorrarnos algo de dinero. Por ejemplo, una jarra de 1 galón (3,78 litros) del fabricante Endurant se vende en Amazon por 69,75 euros. Eso es suficiente para cubrir unos 5.000 a 10.000 pies cúbicos o 465 a 929 metros cuadrados de césped, según Endurant, para una pintura que durará unos tres meses.

Otros fabricantes afirman que sus productos duran hasta tres meses, dependiendo de la frecuencia con la que cortemos nuestro césped.

Sin embargo, las etiquetas de los productos no son muy claras en cuanto a las cantidades y la aplicación. Por lo tanto, es posible que debamos experimentar qué funciona bien para nuestro césped.

Fabricar nuestra propia pintura para césped

Si esos precios nos parecen un poco elevados para cubrir algunos puntos muertos de nuestro césped, podemos fabricar en casa nuestra propia pintura para césped.

Para fabricar nuestra propia pintura, necesitaremos sal de Epsom (sulfato de magnesio MgSO4), fertilizante líquido y colorante verde para alimentos. Para un césped de tamaño pequeño a mediano, mezclamos 1 libra (453,6 gramos) de fertilizante con 4 libras (1.814 gramos) de sal de Epsom y un cuarto de taza (59,15 centímetros cúbicos) de colorante verde para alimentos.

La sal de Epsom le agrega magnesio y hierro al césped. Puede que esta no sea la mejor idea si tenemos un suelo saludable y equilibrado en nutrientes.

Si ese es el caso, simplemente reemplazamos la sal de Epsom con agua. El colorante para alimentos es el que nos servirá como tinte para césped.

Preparación de las áreas circundantes antes de aplicar la pintura

Ya tenemos la pintura. Sin embargo, debemos tomar algunas precauciones. La pintura para césped es pintura y coloreará todo lo que toque.

La mayoría de estos tintes son permanentes, especialmente en superficies porosas como el concreto. Si pintamos nuestra acera de verde, se mantendrá verde.

Se han visto campos de golf que ponen verdes sus marcadores de salida, se deben tomar ciertas precausiones en lugares como las entradas de vehículos o las paredes de la casa club.

Debemos tener cuidado en el lugar donde estemos pintando. Una pantalla de cartón u otro protector contra salpicaduras puede proteger esas superficies que no queremos manchar.

No se debe pintar en condiciones de viento y hay que cubrir las áreas que no deseamos que se pinten de verde.

Precauciones

A continuación, algunas precauciones que la persona que aplicará la pintura debe seguir:

  • Usar gafas protectoras, guantes y una mascarilla que cubra nariz y boca.
  • Mantener un balde de agua jabonosa a mano con un cepillo de alambre para eliminar rápidamente cualquier exceso de rociado accidental.
  • Usar zapatos viejos que no le importe manchar de pintura.

Al igual que con cualquier otra aplicación de pintura, el color de la superficie que estamos pintando tiene mucho que decir sobre cómo resulta el color final.

Para obtener los mejores resultados, no esperemos hasta que nuestro césped esté completamente marrón pajizo. El color verde natural del césped activo, realzará en gran medida cualquier pintura o colorante que agreguemos. Cuanto más verde sea el césped, mejor tomará el color. Es lo mismo que ocurre cuando pintamos una pared por primera vez o una cerca de madera desnuda.

El césped húmedo también marcará la diferencia. Si nuestro césped está extremadamente seco, las hojas absorberán la pintura, por lo que necesitaremos más pintura por metro cuadrado.

Sin embargo, debemos asegurarnos de que nuestro césped no esté demasiado húmedo. La formación de charcos diluirá la aplicación, le dará cierta decoloración y extenderá el tiempo de secado.

El siguiente elemento importante es el rociador. Un rociador de bomba manual normal que se usa para pesticidas, fertilizantes u otros líquidos funcionará bien. Debemos asegurarnos de seguir las instrucciones del fabricante y la información del equipo para obtener una correcta aplicación de la pintura.

Se recomienda configurar el rociador en su mejor ajuste para obtener la mejor cobertura y agitar todo el rociador periódicamente. Esto evitará la sedimentación del pigmento y la obstrucción de la boquilla. Debemos pintar nuestro césped con trazos uniformes para obtener mejores resultados.

Algunas técnicas y consejos para pintar el césped

  1. Pintar un lugar para prueba. En un rincón apartado de nuestro césped, probamos la pintura para asegurarnos de obtener el color correcto. Es posible que necesitemos un par de pases para obtener un color verde más oscuro o diluir la mezcla para aclararlo. Es como pintar una pared. Si no sentimos que tenemos una buena cobertura, la revisamos nuevamente.
  2. Rociar constantemente. Debemos rociar el césped a una distancia de 6 a 8 pulgadas (15 a 20 centímetros) de la superficie con un movimiento de barrido superpuesto. En las áreas que bordean los caminos de entrada u otras superficies que no deseamos pintar, podemos verter un poco de la mezcla en una botella rociadora pequeña para mayor precisión.
  3. Evitar las rayas. Rociar en un patrón orbital aleatorio. Esto evitará que la pintura se aprecie en forma de rayas y le dará al césped un aspecto más uniforme y natural.
  4. Limpiar inmediatamente. Una vez que hayamos terminado, limpiamos inmediatamente nuestro equipo rociador hasta que el agua salga clara. También debemos limpiar el concreto manchado u otras superficies antes de que la pintura se seque por completo.
  5. Dejar secar completamente. Debemos verificar el tiempo de secado recomendado por el fabricante. Podremos volver a salir a nuestro jardín en tan solo 30 minutos, o tal vez tengamos que esperar hasta 24 horas. El olor también debería disiparse automáticamente, no es necesario tomar precauciones como lo haría al pintar en interiores.

Los productos comerciales se desvanecerán con el tiempo y algunos se desvanecen de manera menos atractiva que otros. Es decir, que durante el desvanecimiento de la pintura es posible notar un cambio en la coloración del césped.

Para obtener el color verde, las empresas mezclan pigmentos azules y amarillos. Por lo general el color amarillo se desvanece más rápidamente, dejando atrás el azul.

Una vez que se vuelve demasiado azul, es tarde para volverlo verde. El truco consiste en volver a aplicar el colorante antes de que la pintura se desvanezca demasiado.

Cómo pintar el césped natural para mantenerlo verde durante el invierno

Conclusión

Tal vez todo eso suene como una tarea desalentadora para un principiante. Sin embargo, no debemos preocuparnos, los servicios de cuidado del césped y los paisajistas profesionales también pueden encargarse de esto por nosotros.

Los profesionales en jardines y paisajes pueden utilizar aplicadores más grandes, como los pulverizadores de brazo de empuje o de arrastre. Incluso si se usa el rociador manual más pequeño, una mano muy diestra puede producir excelentes resultados.

Una cosa es segura. Después de una exitosa aplicación de pintura, tendremos el césped natural más verde de la vecindad en poco tiempo.

Esperamos que este artículo sobre cómo pintar el césped natural para mantenerlo verde durante el invierno, les haya resultado de utilidad. Si quieres plantar césped natural en tu jardín y necesitas ayuda puedes consultar con nosotros para brindarte todos los consejos necesarios.

Setos y cerramientos ornamentales

Los setos y cerramientos de plantas vivas son alineaciones de árboles o arbustos usadas para impedir el paso del ganado, vehículos o personas. También se utiliza para evitar la acción perjudicial del viento, para crear pantallas contra ruidos o para impedir la observación indiscreta en determinadas zonas de las explotaciones agropecuarias, urbanizaciones y jardines.

Hay que destacar que por el simple hecho de tratarse de plantas vivas son naturalmente ornamentales. Cada año, en la brotación, renuevan su aspecto con la variedad del colorido. Por el crecimiento, adoptan formas distintas que son susceptibles, incluso, de ser modeladas mediante la poda. Y son ornamentales porque permiten ocultar aspectos ingratos de las construcciones tales como casetas de servicio, depósitos de residuos, tanques metálicos, postes o las clásicas mallas metálicas de alambre galvanizado que dan aspecto carcelario a los cerramientos.

Los setos se utilizan no sólo para los propósitos indicados, sino también como elementos con fines estéticos en sí mismos, tales como realzar un parterre, una figura, o bien simplemente para crear pantallas vegetales de colores variados.

Ahora bien, no existe una línea divisoria entre los utilizados con uno u otro fin, porque la plantación y los cuidados culturales periódicos, tales como riegos, podas o tratamientos contra plagas o enfermedades tienen la misma finalidad, es decir, la conservación de las plantas en buen estado durante el mayor tiempo posible.

Incluso las plantas, tanto en un caso como en otro, pueden ser las mismas, aunque en las aplicaciones agropecuarias, normalmente establecidas en campo abierto, conviene observar la flora espontánea para elegir especies que se adapten a las condiciones de cada lugar.

En los casos de aplicaciones urbanísticas o de jardinería no cuentan tanto las condiciones externas como el efecto ornamental y paisajístico que se ha de conseguir, para lo que es frecuente corregir las deficiencias del suelo o la falta de humedad.

Las ventajas de los setos son, por tanto, además de impedir el paso o lograr la estética deseada, conseguir un coste bajo en relación con otro tipo de cerramientos e incluso la posibilidad de obtener flores o determinados frutos.

Pero, como siempre, además de ventajas también tienen inconvenientes, especialmente en el caso de la aplicación agrícola, ya que pueden perjudicar a los cultivos próximos, disputándoles el espacio, los abonos o la humedad. Asimismo pueden ser albergue de plagas y enfermedades que luego pasan a los cultivos.

Por otra parte, el propio desarrollo de los setos puede verse afectado por animales que los dañen o destruyan, en cuyo caso hay que acudir a especies espinosas para que disuadan a los animales de acercarse.

Especies

Son muchas las especies que pueden utilizarse para la formación de setos, y no sólo arbustivas sino también arbóreas. Actualmente tienen gran importancia para la formación de setos y cerramientos las coníferas. Por la frecuente utilización que se hace de ellas para este fin, se relacionan algunas indicando sus exigencias básicas.

De todas estas plantas, los cipreses son las coníferas más empleadas para setos, porque todas sus especies son realmente rústicas, ornamentales y de vida longeva. Satisfacen todas las exigencias que justifican por qué se las elige para este propósito, de modo que bien merece referirse a ellas en primer lugar, con el detalle necesario para obtener la mayor eficacia, tanto en el establecimiento de los cerramientos como en los cuidados para mantenerlos en perfecto estado.

Jardines: el diseño y sus fases

El diseño es una práctica que se utiliza en distintas disciplinas desde las diferentes ingenierías, pasando por la Arquitectura y las Artes Aplicadas. En realidad, toda disciplina creativa recurre a este procedimiento que, luego se plasma en objetos, dibujos, bocetos y esquemas. Como explica Agosti de Landa (2010), “el diseño es la invención de un objeto a partir de otro que le precede en el tiempo. El diseño es el proceso de creación visual con un propósito (estético y/o funcional), con la búsqueda de una solución”.

La tarea esencial del diseño de los jardines pretende un máximo aprovechamiento de las superficies e, incluso, la búsqueda de un efecto de “agrandamiento” a través de la correcta utilización de todos los elementos.

Como sabemos, los jardines requieren de un gran cuidado en su elaboración y mantenimiento, de manera que los árboles, las plantas o flores no se pueden colocar de un modo casual. Es fundamental pensar en el equilibrio y la belleza del resultado final.

A la hora de diseñar un espacio verde, debemos tener en cuenta tres elementos: césped, cielo y plantas. Por otro lado, las paredes, los árboles o los arbustos influyen en la totalidad del jardín, generando subespacios interconectados, dentro de una misma área.

No obstante, desde el punto de vista del diseño, el césped es el plano horizontal que integra y realza las distintas composiciones del jardín.

Hay múltiples alternativas de diseño según los aspectos a considerar: el terreno, los materiales a emplear, el propósito, entre otros. Sin embargo, hay una serie de rasgos que siempre se deben respetar:

  • Alrededor de una edificación, el jardín debe acordar con las líneas rectas y los ángulos que definen a la construcción.
  • A medida que el jardín se aleja de la casa, se puede ir aumentando la variedad de formas y texturas, de manera que pueden empezar a predominar las curvas y los círculos. De este modo, las áreas de mayor superficie se ocupan con césped, mientras que los arbustos y los árboles aportan verticalidad y constituyen el verdadero esqueleto del espacio.
  • Cuando los terrenos son extensos, podemos introducir zonas ajardinadas más “naturales”, donde predominen los árboles y el aspecto sea más sencillo y rústico. El gran beneficio de este recurso es su bajo mantenimiento.

Al margen de estas tres reglas, lo primero que hay que hacer es un estudio exhaustivo de: el asoleamiento (mediante las salidas y puestas del sol), el viento, la estación del año, la ubicación de la propiedad, las actividades que se realizan en ella, el tipo de suelo y los usos que eventualmente tendrá el césped.

Luego se realiza un croquis del terreno con la ubicación de la casa y rumbo (exposición), con los datos recolectados en el estudio de asoleamiento y con los objetivos planteados. Confeccionar este bosquejo, antes de elegir las especies y la forma de implantación, es fundamental para un buen resultado final.

A continuación, analizaremos todas las fases que debemos completar para asegurar el éxito de nuestro diseño:

Estudio del suelo

Es recomendable realizar un estudio del suelo para poder distinguir sus características y adaptarse a ellas a la hora de empezar a plantar. Cuando ya existe un jardín y lo que se pretende es modificarlo, conviene registrar las plantas o árboles preexistentes y apuntar, en un boceto, la estructura del jardín anterior. De esta manera, nos aseguramos de aprovechar al máximo todos los elementos posibles.

Asimismo, conviene tener siempre presente el presupuesto del que se dispone tanto para ponerlo en práctica como para su posterior mantenimiento.

El césped

Aunque, el césped es un elemento destacado, siempre hay que pensarlo en relación con los otros componentes del jardín. Por ejemplo, un factor a contemplar es el terreno. Hay que tener presente que, en los terrenos bajos, el jardín puede sufrir inundaciones por lo que es conveniente aterrazar para que las plantas puedan desarrollar sus raíces por encima del agua.

Otros puntos a considerar son las relaciones entre céspedes y árboles o céspedes y obras arquitectónicas. Es fundamental recordar las dificultades que revisten el crecimiento, desarrollo y mantenimiento del césped en la zona de debajo de los árboles y en los alrededores de una construcción.

Precisamente, en el caso de suelos compactados es necesaria la aireación del terreno.

En cuanto a su estética, la carpeta puede tener distintas formas:

  • Apaisada: para los jardines paisajistas. El césped sigue la forma dejada por los canteros de las borduras florales y arbustivas, generalmente se usan elementos flexibles como puede ser una manguera y luego se marca la forma elegida con una pala filosa.
  • Geométrica o Formal: el césped se ubica en un lugar determinado, de forma circular, rectangular, cuadrada, elíptica, etc. Y generalmente conforma un parterre de césped y arreglos florales o un bordado.

Selección de las plantas

El tipo de suelo, la profundidad disponible para plantar, la luminosidad ambiente (la cantidad de horas de sol), la humedad, la calidad del agua, la variabilidad térmica y de corrientes de viento son los principales factores para la elección de las plantas que van a integrar un jardín. Por su parte, la gran diversidad de especies hace que siempre podamos encontrar alguna que se adapte a nuestras necesidades y gustos estéticos.

El resultado final del jardín dependerá de las plantas que se utilicen, de su textura, estructura, forma, colores o flores. Las plantas son útiles para crear nuevos espacios y producir diferentes sensaciones. No se deben seleccionar las plantas en función de la belleza de sus flores, sino por el hecho de que las condiciones sean favorables para su supervivencia.

Todo ejemplar debe ser conocido y analizado porque es fundamental pensar la posición y la función de cada planta dentro del conjunto del jardín. Así, pueden colocarse varias plantas juntas o por separado.

La elección y ubicación de las plantas debe armonizar con el diseño y no al revés. Por eso, es importante comprar las plantas o ir al vivero después de planificar. Si se trata de un jardín pequeño, no podemos poner plantas que tiendan a crecer mucho ya que quitarían gran parte del espacio y tendríamos que realizar una poda constante.

El cambio estacional también influye en la selección de la vegetación. Siempre se debería incluir algunas plantas perennes, que mantengan la hoja todo el año, para evitar que el jardín quede desierto en Invierno. Lo mismo sucede con las flores que, además de formas diversas, aportan la nota de color. Deberíamos procurar utilizar aquellas especies que tengan prolongados periodos de floración o floraciones reiteradas en el año.

Por último, hay que evitar incluir excesivas variedades de plantas en la misma zona. Lo aconsejable es dar lugar a un diseño sencillo, no recargado, mediante la elección de un color dominante y la agrupación cuidadosa de distintas variedades.

Los árboles

Debido a su verticalidad, su fortaleza estructural y al impacto visual que causan, los árboles constituyen el centro de referencia durante el diseño de un jardín. Al igual que las plantas, también ofrecen una gran variedad de posibilidades por lo que su distribución y elección deben ser muy bien planificadas.

Dentro de la planificación de un jardín, los árboles pueden: constituir pantallas (a modo de setos altos o como masa cortavientos), crear fondos con masas de árboles, hacer grupos de 3 o 4 ejemplares o grandes masas, formar alineaciones a cada lado de un camino o, bien, plantarse aislados para ser apreciados en su individualidad.

Para su disposición hay que considerar dos factores: tamaño y crecimiento. El tamaño de un árbol se mide, sobre todo por su altura y por el diámetro de su copa. Así, es posible encontrar árboles de primera magnitud o grandes (más de 20 m), de segunda magnitud o medianos (entre 10 y 20 m) y de tercera magnitud o pequeños (10 m o menos). Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta la velocidad de crecimiento de los árboles, con el fin de evitar posibles problemas de espacio o de desarrollo del árbol. La velocidad de crecimiento está determinada por la especie o variedad que se trate.

Además de su funcionalidad, los árboles tienen una misión ornamental, ya que las formas de los árboles son diversas: esféricas, columnares, pendulares, en forma de sombrilla, o en forma de abanico. Estas formas brindan un atractivo al jardín, además de ofrecer sombra. También hay que tener presente si se trata de clases perennes o caducas, el color, la textura del follaje, el brillo de las hojas, las flores y los frutos. Los árboles perennes, cuyas hojas no caen en ninguna estación del año, son muy útiles como cortavientos y para mantener el color verde en invierno. Los caducos, que pierden sus hojas en otoño, dan sombra en verano y en invierno permiten el paso de la luz a través de sus ramas.

Sistema de riego

Su planificación es uno de los fundamentos principales del jardín, ya que del riego adecuado depende la vida del mismo. Hay que señalar que el agua no se puede administrar negligentemente, sino que cada planta debe recibir el agua que requiere. Por eso, no se debe regar con calendario, la frecuencia depende de distintos factores que habrá que ir viendo en cada caso. Por ejemplo, a pleno sol siempre hay que regar más que en la sombra, algunos climas son más lluviosos que otros, las especies recién cultivadas piden más agua (porque tienen un sistema radicular poco desarrollado aún), cuando se trata de plantas en maceta hay que regarlas bastante más que las sembradas en el suelo.

Actualmente, esta actividad se ha simplificado mucho gracias a la existencia de sistemas automáticos, capaces de adaptarse a cualquier necesidad. Sin dudas, el riego automático con programador es el sistema más eficiente para regar un jardín ya que admite todo tipo de emisores, desde aspersores y difusores hasta goteo. No obstante siempre existen zonas de jardín a las que el riego automático no llega lo suficiente o que precisa condiciones especiales de regado. Para estos casos se emplea el riego manual.

Complementos

En todo diseño de jardín es importante lograr puntos focales de atracción visual. Puede ser una fuente, una escultura, un pequeño estanque, plantas con poda topiaria, un rincón de maceta, un adorno. Si el jardín es pequeño conviene hacer uso de un único ornamento que actuará de punto focal.

Un buen recurso para obtener un punto focal es la instalación de algún tipo de circuito de agua. Además de aportar belleza, el agua permite la vida de nuevas especies de animales y plantas. Lo primero que se debe realizar, entonces, es la elección del elemento adecuado para ese jardín; decisión que dependerá de la utilidad que se le pretenda dar. Así, la primera opción consiste en las fuentes (una pequeña pileta con una boquilla y un surtidor) que admite no sólo la circulación de agua, sino también el sonido o la instalación de iluminación.

Por lo general, las fuentes suelen ser piezas elaboradas en piedra reconstruida, arcilla, cemento, materiales sintéticos como el PVC, mármoles o piedra natural. Hay numerosos modelos y estilos disponibles, desde las minimalistas y despojadas hasta las que se destacan por los detalles de sus bases y platos y pueden tener figuras trabajadas que pueden alcanzar una altura de hasta más de dos metros.

Es aconsejable que la fuente no quede situada debajo de un árbol ya que, eventualmente, éste despedirá hojas secas y dará un aspecto sucio y desprolijo. Del mismo modo, tampoco se aconseja colocarla en un lugar donde haya mucho viento, porque la evaporación del agua es mayor y, además, el chorro de agua que despida el surtidor se verá desviado y deformado. Conjuntamente con estas precauciones, hay que ser muy cauto para evitar posibles problemas derivados de la conjunción del agua y los sistemas eléctricos.

Otra posibilidad de punto focal es la colocación de un bebedero de pájaros. Se trata de una estructura que, normalmente, incluye un pie y que también puede tener movimiento.

Finalmente, existen otros medios de enorme originalidad aunque sean más complicados en su construcción. Una de ellos, y tal vez el más bello, es la construcción de un estanque, ya sea natural o artificial. El estanque es ideal para cuando se desea tener plantas acuáticas o peces, porque una fuente, por el movimiento del agua que produce, impide la vida de éstos.

Transformamos el paisaje

Transformamos el paisaje

La idílica estampa que podemos contemplar en la imagen superior corresponde a un antiguo vertedero repleto de basura y escombros. Con la debida planificación, somos capaces de modificar el entorno para mejorarlo y llenarlo de vida, dando paso a que la naturaleza, tanto vegetal como animal, invada espacios hasta ahora yermos.

 

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