El césped híbrido es más resistente, tracciona mejor y da más estabilidad a un terreno de juego. Los clubes más importantes de Europa ya han comenzado a utilizar este tipo de césped, una mezcla de hierba sintética y hierba natural, combinadas mediante un tejido artificial bajo la superficie. De hecho, en el Mundial de Brasil de 2014 la mayoría de los campos ya funcionaron con este compuesto. Cuatro años antes, en Sudáfrica, dos de las sedes oficiales implantaron la tecnología del césped híbrido por primera vez en sus terrenos de juego.

Actualmente, este tipo de superficie está siendo utilizado en España por el Villareal, el Real Madrid y el Barça. En Francia ya se ha implantado en el Parque de los Príncipes, donde juega el París Saint Germain, así como en el Stade de France. Asimismo, es el sistema que se ha impuesto en la mayoría de los campos de la Premier League inglesa y en la National Football League en Estados Unidos. Según los “jardineros” de estos clubes punteros, los jugadores están contentos con el césped híbrido. Les gusta cómo bota y cómo rueda el balón. Además de ser más resistente, no necesita de un mayor mantenimiento que el césped tradicional.

 

 

No obstante, el híbrido no es tipo de césped nuevo. Se viene utilizando en algunos terrenos de juego desde mediados de los años 90. Comenzó a usarse de modo profesional en la ciudad británica de Huddersfield, donde necesitaban un campo que resistiera tanto partidos de fútbol como encuentros de rugby. Para su instalación, unas máquinas especiales recorren el campo y entierran unos 20 millones de fibras plásticas de 18 centímetros de largo, con una distancia entre ellas de dos centímetros. Cuando el césped natural crece, las raíces se entrelazan con las fibras, formando un colchón que hace más resistente el terreno de juego. Este césped híbrido está compuesto aproximadamente por un 96% de material natural y un 4% de material plástico.

 

 

Por lo tanto, con este césped híbrido se obtienen mejores prestaciones para la práctica de todos estos deportes. Con esta “inyección” de césped sintético, la hierba natural se ve reforzada y se consigue una fijación de los tepes de hierba más firme y uniforme. Además, con su implantación se mejora considerablemente el drenaje del campo. Asimismo, los campos de hierba híbrida se recuperan mucho mejor y más rápido después de los partidos. Hay que tener en cuenta que en los grandes estadios de fútbol, debido a su propia construcción y a las horas de sol limitadas, el crecimiento de la hierba suele verse afectado, así como por por la deficiente circulación del aire.