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JARDINERÍA RESIDENCIAL. Cómo mantener un jardín de grandes dimensiones.

 

Para disfrutar de un hermoso jardín debemos dedicarle mucho empeño y dedicación.

El jardín es parte importante de nuestra vida que nos permite relajarnos, disfrutar de la naturaleza, sus olores y todo su esplendor.

Esto podemos lograrlo siguiendo una serie de cuidados para lograr mantener nuestro jardín ordenado, limpio y sin plagas que puedan dañarlo.

Para un jardín de grandes dimensiones se puede llevar bastante trabajo.

Por ello  debemos buscar correctamente herramientas y mano de obra  para darle el toque que se merece.

Es importante tomar en cuenta que si no le damos el mantenimiento correcto a nuestro jardín, el mismo puede marchitarse y dejar de florecer correctamente.

El mantenimiento que necesita un jardín residencial de grandes dimensiones.

Es fundamental, regar el césped unas dos veces al día, recomendado en la mañana y tarde.

De esta forma lograremosque nuestro césped se mantenga verde y sano adecuadamente.

Mantener nuestras plantas libres de plagas utilizando fungicidas adecuados que puedan eliminarlas sin dañar nuestras flores.

Limpiar las plantas recogiendo las hojas secas en su totalidad para que nazcan hojas nuevas y saludables.

Debemos podar los arbustos de manera uniforme para que conserven su altura.

Es importante recoger todas las hojas secas que caigan del suelo.

Para permitir que el césped respire adecuadamente y evitando también la acumulación de humedad y hongos.

Botar la basura correctamente en sitios exclusivos y no en otros campos para no cometer el mismo error que se evitó en nuestro jardín.

Si la textura de tu suelo es dura podemos realizar una mezcla esponjosa como arena de rio, cascarilla de arroz, abono de champiñones para mejorar nuestra tierra.

Debemos recordar que nuestras plantas necesitan una iluminación adecuada que les permita crecer sanamente.

EL agua de manera constante sin excederse es su infrediente principal.

Cuidados que necesita un Jardín Residencial de grandes dimensiones.

Un jardín residencial por grande o pequeño que sea siempre necesita de toda nuestra atención y cuidado.

Para que florezca de manera adecuada y correcta.

Es necesario darle todo el cariño necesario y en casos buscar ayuda cuando sea un jardín de grandes dimensiones, si no disponemos de suficiente tiempo.

Llevando una completa forma de riego, abonando nuestro jardín para darle más nutrientes a nuestras plantas.

De esta forma se logrará cumplir con nuestra meta de tener el jardín deseado.

Operaciones de mantenimiento preventivo para césped artificial

El césped artificial es un pavimento que, como su nombre indica, trata de imitar las propiedades de los de césped natural, resolviendo muchos de los problemas de mantenimiento y cuidados que tiene el ser vivo con un material inerte más fácil y barato de mantener. Pero aunque se trata de un material que ha evolucionado mucho en los últimos tiempos debido a la investigaciones que se han realizado, no deja de tener que necesitar unas mínimas operaciones de mantenimiento que alargarán la vida y asegurará que sus propiedades perduren dando respuesta por muchos años a las demandas de los deportistas.

Existen tres principales tipologías de césped artificial adaptadas a cada tipo de necesidad y aunque el mantenimiento a realizar a cada uno de ellos es similar existen algunas particularidades que desarrollaremos a continuación. Las tipologías son:

  • Césped con agua. Se utiliza para Hockey hierba. No tiene ningún tipo de relleno, el pelo es de nylon y tiene una altura bastante baja, de unos 12 mm. Debe ser regado con asiduidad y abundancia.
  • Césped con arena (2ª generación). Se utiliza principalmente para Tenis y Pádel, aunque antiguamente se usaban también en algunos campos de Fútbol y Hockey hierba. La altura de pelo está entre 12 y 30 mm y tiene un relleno de arena de sílice de canto redondeado para evitar la abrasión de las fibras. Su composición varía en el nylon y el polipropileno. El riego se utiliza de forma esporádica.
  • Césped con arena y caucho (3ª generación). Es el tipo de césped más actualizado para la práctica de Fútbol y Rugby. Las fibras suelen ser de polietileno, y se clasifican en fibrilados o monofilamentosos. Su altura suele estar entre 55-60 mm para Fútbol y entre 65-75 mm para Rugby. Tiene un relleno de arena de sílice de canto redondeado que sirve de lastre y otra capa de virutas de caucho cuya función es la amortiguación y absorción de impactos. En ocasiones se suele completar el sistema con una subbase de caucho con la misma función, pero con la ventaja de tener fijadas las virutas evitando su movimiento descontrolado. El riego en estos campos es también muy ligero.

Operaciones de mantenimiento preventivo

Limpieza y retirada de elementos vegetales y extraños

A lo largo de la vida de un césped artificial se acumulan sobre su superficie multitud de papeles, hojas, tapones, pipas, etc. Incluso debido a la acumulación de polvo puede darse el caso de que algunas plantas arraiguen y germinen. Para ello se deberá realizar una limpieza selectiva de este tipo de objetos y plantas frecuentemente. Hay que tener en cuenta que la recogida habitual de estos objetos se podría evitar en parte mediante la concienciación en el respeto de los usuarios y espectadores.

Aspiración y limpieza

Esta operación se realiza para aspirar el polvo y pequeños objetos que se acumulan en el césped y no pueden ser recogidos manualmente. En los céspedes con agua sólo con un aspirador industrial es suficiente, pero en el resto de céspedes la maquinaria tiene que cumplir el objetivo de aspirar toda la carga (arena y/o caucho), separarla de la suciedad y devolverla limpia al campo.

Limpieza de las canaletas de desagüe

En este tipo de instalaciones suele suceder que al ser la superficie prácticamente impermeable, puede haber algo de desplazamiento de la carga o de suciedad hacia la canaleta por la escorrentía del agua. Así pues, los canales de desagüe o los areneros se suelen ir colmatando poco a poco reduciendo la capacidad de evacuación del sistema. Por ello se hace necesaria una limpieza periódica en función de las condiciones del sistema de evacuación y de la climatología.

Descompactación del césped y/o la carga

Debido al uso, la carga en los pavimentos de césped artificial se va compactando perdiendo así las cualidades de amortiguación, absorción de impactos y devolución energética. Esto merma en gran medida las condiciones de confort e incluso las de seguridad ante las lesiones. Para evitar que se produzca esta patología es conveniente realizar una descompactación con maquinaria especializada que incruste unas púas de goma vibrantes que descompacten la carga sin dañar el pavimento.

Cepillado

Al igual que sucede con la carga, las fibras del césped artificial debido al uso se van agachando y apelmazando. Esto genera una pérdida de elasticidad, una disminución del rozamiento superficial que hace que el balón o la pelota ruede o bote más rápido y un envejecimiento prematuro de la propia fibra que al estar más en contacto con la arena se desfibrila con más rapidez. Para evitar esta situación perjudicial es recomendable cepillar las fibras para mantenerlas verticales. Esta operación, además está dedicada a redistribuir la carga que con el uso se va acumulando en unas zonas más que en otras. El cepillado se suele realizar con un cepillo especial para campos de Fútbol de césped artificial, que contiene unas cerdas que no dañan la fibra y que redistribuyen bien la carga.

También existe maquinaria específica de cepillado, que cuenta con cepillos rotativos. La precaución que se debe tener en esta operación es la de realizar el cepillado en los dos sentidos, longitudinal y transversal, y la de que las ruedas del vehículo tractor tenga la anchura y presión adecuadas para no dañar el campo y que no se realicen maniobras bruscas como giros y frenazos rápidos.

Recebo

Con el uso el campo va perdiendo carga y hay que reponerla para que siga manteniendo sus características mecánicas. Esta operación dependerá del nivel de carga que se pueda ir perdiendo, aunque independientemente de la cantidad es recomendable realizarla anualmente. Una orientación para ver el nivel de carga que puede faltar es comprobar la cantidad de fibra que sobresale por encima de la carga. En un estado óptimo, ésta deberá sobresalir unos 15 mm para Fútbol y Rugby y unos 10 mm para Tenis y Pádel.

Riego

El riego de los campos de césped artificial es una operación enfocada primero a mejorar la interacción fibra-jugador disminuyendo el rozamiento con la humedad superficial, pero también es una operación que aumenta la vida útil del campo ya que esta disminución del rozamiento entre fibras también disminuye el desgaste de las mismas. Otra ventaja que tiene el riego es disminuir la temperatura del pavimento, que en épocas de mucha radiación solar se puede elevar bastante debido a la gran absorción energética del caucho y puede llegar a provocar en los jugadores problemas en la planta del pie.

Desinfección de red de riego

La prevención de la legionelosis hace necesaria una desinfección de la instalación de riego, que en medio urbano, es una instalación de riesgo bajo. En el caso particular del césped artificial, el hipoclorito sódico (lejía) que se utiliza para desinfectar la red, puede reaccionar con el polietileno o polipropileno componentes de la fibra y descomponerla o decolorarla. Para evitar esto, en este tipo de instalaciones el riego se suele producir mediante cañones exteriores de largo alcance que se colocan en el perímetro del campo, por lo que bastaría con reconducir el agua de riego durante la operación de desinfectado mediante un tubo flexible a la canaleta contigua de recogida de agua. Con esto se evita el contacto del desinfectante con el césped artificial.

Revisión de juntas

El césped artificial se compone de rollos de entre 4 y 5 metros de anchura que se unen mediante cosido o encolado. Estas juntas son la parte más débil del sistema y sobre todo en deportes como el Rugby o el Fútbol en los que se ven sometidas a importantes esfuerzos horizontales, pueden sufrir pequeños desgarros o roturas. En principio su reparación no suele ser muy dificultosa si se detectan a tiempo, pero si no es así, pueden ocasionar importantes desperfectos e incluso pueden llegar a producir lesiones por tropezones o enganchones inoportunos. Para evitar esto, deberemos realizar una inspección periódica de estas juntas.

Planificación de operaciones de mantenimiento preventivo para césped artificial

Operaciones de mantenimiento preventivo para césped natural

El mantenimiento del césped natural es el cuidado de un ser vivo con toda la complejidad que ello conlleva, no sólo por mantenerlo con vida, sino con las propiedades que se le demandan (resistencia, altura máxima, densidad, uniformidad, etc.). Para ello, a continuación describiremos las principales operaciones de mantenimiento y recomendaremos una programación al final.

Ensayo del terreno y del agua de riego

Es altamente recomendable para realizar un buen mantenimiento obtener información sobre las necesidades que tiene la planta. Para ello se puede realizar un ensayo del terreno y del agua de riego en el que se reflejen el grado de humedad, pH, composición del terreno, granulometría, compacidad, salinidad, conductividad y permeabilidad.

Con este tipo de ensayos se pueden planificar las principales operaciones de mantenimiento, aportando a la planta todo lo que necesita y sólo lo que necesita, con lo que se amortiza el ensayo en el ahorro sustancial en gasto de enmiendas de fertilizante, arena, resiembras, etc. Por todo ello esta operación es muy importante, y no debe ser entendida como un gasto superfluo sino como una inversión.

Aportación de nutrientes (fertilización)

Con los datos obtenidos en los ensayos realizados se pueden deducir las necesidades de la planta y cómo y en qué cantidad se deben suministrar. Incluso a veces, si se riega con aguas de origen residual, se puede reducir el nivel de fertilización debido a que éstas poseen nitrógeno. Así pues, se planificará el tipo de fertilizante y su composición en los principales nutrientes como el Fósforo, Potasio, Magnesio, Hierro y Manganeso. Es a veces muy adecuada la dosificación del fertilizante mediante cualquier producto que realice liberación lenta como las cápsulas, materia orgánica, etc., que aseguran una fertilización dosificada en el tiempo y no por picos. Esto se debe utilizar más donde los programas de fertilización son más espaciados como en los climas cálidos-mediterráneos.

Es adecuado realizar la fertilización lo más homogénea posible, ya sea a mano o mediante unos carritos especiales que esparcen las bolas de fertilizante. Esto evitará quemaduras o crecimientos incontrolados. El abonado es recomendable usarlo tras la siega, ya que con esta operación la planta pierde parte de los minerales absorbidos.

Riego

La cantidad de agua de riego que necesita la planta está en función de muchos factores: de la cantidad de evaporación de humedad del suelo y la transpiración de las hojas, de la reserva de humedad que es capaz de sostener el terreno y de las precipitaciones. Todos estos factores están dentro de un ciclo que debe estar en equilibrio para que la entrada de agua (precipitaciones, riego) y la salida de agua (evaporación, transpiración, escorrentía, lavado) sean iguales, y en caso de distanciarse en el tiempo que la reserva de agua (condiciones del terreno y del drenaje) sea suficiente hasta el próximo aporte.

El aporte de agua que no se cubra con las precipitaciones deberemos pues realizarlo mediante el riego. El riego debe ser de forma homogénea, preferiblemente de noche, cuando las condiciones de evaporación por radiación solar y de viento no son extremas. Hay que tener en cuenta que si se utilizan aguas residuales, éstas pueden ser beneficiosas para las plantas, pero pueden llegar a ser perjudiciales para las personas, sobre todo en campos deportivos donde el jugador interactúa directamente con el césped. En estos casos es conveniente estar seguros de la composición de estas aguas.

Es necesario un riego abundante tras la fertilización para disolver en parte los gránulos y facilitar la absorción.

Siega

La siega es una operación de corte de las hojas del césped que evita la tendencia a encamar y espigar y permite mantener las hojas y tallos a una altura compatible con las necesidades de juego. Una siega más frecuente aumenta la densidad de la pradera deportiva.

Esta acción se realiza con máquinas de cuchillas que pueden ser rotativas o helicoidales. Las rotativas dan un corte imperfecto, pero permiten cortar el césped a cualquier altura requerida, en cambio las helicoidales dan una excelente calidad de corte y permiten siegas a alturas más bajas. Estas últimas aunque necesiten mayor mantenimiento son las más recomendables para praderas deportivas.

La altura de corte depende del tipo de deporte, y a continuación describimos los más recomendados:

  • Fútbol: verano (25-38 mm), invierno (12-38 mm)
  • Rugby: verano (25-50 mm), invierno (50-75 mm)
  • Tenis: verano e invierno (10 mm)
  • Golf (Greens): verano e invierno (3-5 mm)
  • Golf (Tees, salidas): verano e invierno (10 mm)

De todas maneras, la altura de corte de la planta debe ser como máximo de 1/3 de la altura total. Teniendo esto en cuenta se programarán las siegas para no cortar demasiado la planta.

Es igualmente recomendable realizar la siega cuando la planta está seca (evitar segar después de una lluvia o de un riego) y alternar la dirección de la siega para evitar deformaciones y encamados.

Por último, cabe destacar una de las tendencias actuales de no recoger los restos de siega, con la finalidad de que se descompongan y de devolver los minerales eliminados con la siega a la planta. Esta circunstancia puede ser ventajosa sólo en algunos casos, ya que puede contribuir a la formación de fieltro (capa impermeable entre el suelo y las hojas) y puede ser un nido de creación de enfermedades.

Sin embargo, en la actualidad existen máquinas segadoras-recicladoras que trituran los restos de siega en pequeñas partículas fáciles de descomponer, que dependiendo de las especies plantadas, si son ricas en celulosa (Lolium Perenne, Poa Pratensis), se descomponen fácilmente y se incorporan al terreno sin crear fieltro.

Aireado

El aireado es una operación dirigida a evitar la compactación y oxigenar en profundidad el terreno, para que el sistema radicular pueda realizar el intercambio de gases con normalidad y para aumentar el drenaje.

Esta operación se realiza mediante la inclusión de pinchos, ya sea manualmente, mediante horcas, o mecánicamente mediante rulos con púas. La profundidad de aireado óptima se encuentra en unos 10 cm. Existe maquinaria especializada (sacabocados) que no sólo realizan el agujero sino que sacan la tierra sin compactarla. Se recomienda realizar un aireado en primavera y otro en otoño, aunque este último no es tan necesario. En terrenos muy arenosos no es imprescindible debido a la porosidad elevada de este tipo de suelos. En estos casos se puede espaciar el tratamiento a uno cada dos años.

Escarificado

Esta operación está enfocada a eliminar el fieltro. El fieltro es una capa superficial de 1 o 2 cm de espesor que se forma con restos de hojas, raíces y tierra suelta. Esta capa es impermeable y no permite el paso de agua y nutrientes al terreno, además de ser un foco de creación de hongos.

Con el escarificado se rompe y elimina parte del fieltro mediante el arañado superficial del terreno con máquinas especializadas o manualmente mediante rastrillos. Con el aireado también se rompe fieltro, pero menos. Es aconsejable realizar uno en primavera y otro en otoño si hay acumulación de fieltro.

Después de realizar el escarificado se debe pasar un rastrillo con púas flexibles para recoger el forraje que ha dejado la máquina en superficie. El césped también agradecerá una pequeña resiembra (8 g/m2 de Poa Pratensis, 10-15 g/m2 de Ray-Grass o 3 g/m2 de Agrostis según las especies que tengamos).

Recebo

El recebo es un aporte de arena o de una mezcla de arena y turba que el terreno agradece, sobre todo, después de un aireado o escarificado. Después de estos dos últimos tratamientos y conjuntamente con la fertilización se puede realizar un recebo. En los campos de arena pura es conveniente elaborar un recebo con el mismo tipo de arena.

Desinfección de red de riego

La normativa de prevención de la legionelosis obliga a realizar una desinfección de la instalación de riego en medio urbano por ser una instalación clasificada como de riesgo bajo. Si bien habría que matizar que los aspersores de corto alcance (<3m) no llegan a nebulizar el agua y ponerla en suspensión, por lo cual el riesgo de inhalación es mínimo o casi nulo. Aunque también es cierto que este tipo de aspersores es más común en jardinería ornamental que en grandes praderas deportivas, donde se colocan aspersores de grandes alcances para evitar la proliferación de puntos conflictivos dentro del campo.

Para realizar la desinfección nos encontramos con un problema, que es la incompatibilidad de los desinfectantes que se utilizan (por norma habitual hipoclorito sódico -lejía-) con el propio césped natural, ya que si se realiza una hipercloración de la red hasta el punto último de consumo (aspersor), el agua que se vierta por él al césped acabará por quemarlo en pocos días. Algunos organismos oficiales de control admiten a cambio de no efectuar la hipercloración en la fase terminal, aumentar el control y la desinfección en los depósitos de donde se nutren, con lo que se evita el problema. Sin embargo, sigue sin desinfectar la parte final de la instalación. Las alternativas a este procedimiento siguen siendo difíciles de ejecutar, como la colocación de grandes mangueras conectadas a los aspersores para reconducir el agua hiperclorada fuera del césped o una instalación de retorno, que en definitiva elevan el coste e imposibilitan su viabilidad económica. Habrá que seguir a la búsqueda de dar salida a la desinfección en este tipo de instalaciones.

Planificación de operaciones de mantenimiento preventivo para césped natural

Enfermedades del césped natural: cómo combatirlas

Hay distintos modos de combatir las enfermedades del césped natural. La más común en el césped no artificial es la aparición de hongos. Normalmente, los hongos surgen debido a la humedad y a las altas temperaturas. Su presencia puede apreciarse por la aparición de zonas de césped muerto, con tonos amarillos, dorados o marrones. Generalmente, las especies de verano son más propensas a presentar hongos en la época invernal, mientras que las especies de invierno suelen padecerlos cuando llega el calor.

Resulta esencial identificar cuanto antes qué hongo específico es el que está dañando el césped. En caso contrario, si no lo tratamos a su debido tiempo, el césped puede morirse o bien las manchas instalarse definitivamente. Hay que tener en cuenta que incluso los expertos pueden tener dificultades para identificar los hongos. Por lo tanto, lo más conveniente es realizar un análisis microscópico en laboratorio para fijar exactamente la enfermedad que padece y qué tratamiento debe aplicarse.

 

Enfermedades del césped natural: prevención y control

Para prevenir y controlar la aparición de hongos conviene proceder a un riego adecuado, realizar un corte regular y a la fertilización del césped. No obstante, cuando los hongos ya están presentes, lo mejor es erradicarlos mediante el uso de fungicidas. No cabe duda de que cuando la enfermedad ya está presente en el césped, lo más conveniente es aplicar los fungicidas de forma inmediata. Según el tipo de fungicida, lo más normal es aplicarlo por segunda vez transcurrida una semana.

 

 

Factores a tener en cuenta

Conviene tener en cuenta estos factores para erradicar las enfermedades del césped natural:

  • El césped es más fuerte si subimos la altura del corte. Será más resistente al ataque de enfermedades provocadas por los hongos. También a la sequía y al ataque de insectos.
  • No conviene regar durante los tres días posteriores a la aplicación del fungicida. De esta manera, evitaremos que se diluya en el suelo.
  • Los fungicidas son mucho más eficaces cuando entran en contacto con la hoja de la planta.
  • Abonar de forma escasa o excesiva perjudica al césped natural a la hora de combatir y prevenir la aparición de hongos. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que aplicamos la cantidad de abono justa.
  • Conviene aplicar un tratamiento fungicida al cortacésped, tanto en las carcasas como en las cuchillas. Así se evita que el hongo se transmita a otras zonas sanas o bien a las áreas ya recuperadas.
  • En caso de que algunas partes del césped hayan sufrido un daño irreparable y estén muertas, lo mejor es sanear la zona y resembrar de nuevo. Ten en cuenta que la resiembra debe hacerse con variedades lo más resistentes posible. En caso de que la enfermedad se reproduzca, lo más conveniente es consultar con un productor de césped. Actualmente existen numerosas variedades de césped resistentes a los hongos más comunes.
  • Como medida de prevención, procura no caminar sobre la zona infectada. Ten en cuenta que se podría transmitir la enfermedad a otras zonas del césped que están sanas.

 

 

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En muchas ocasiones, el correcto funcionamiento de una instalación depende de lo que no se ve. El personal de ARPASA cuenta con una dilatada experiencia en la construcción y la posterior instalación de las obras de infraestructura necesarias para llevar a cabo cualquier proyecto.